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Huella de Carbono de Centros de Datos: Qué Es y Cómo Medirla

Devera Team
Huella de Carbono de Centros de Datos: Qué Es y Cómo Medirla

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Artículo generado con IA. Las cifras y referencias normativas enlazan a fuentes primarias.

La huella de carbono de los centros de datos es uno de los retos de mayor crecimiento en los informes de sostenibilidad corporativa. La AIE estima que los centros de datos consumieron aproximadamente el 1,5% de la electricidad mundial en 2024, con un total de unos 415 TWh. Se prevé que esa cifra se duplique antes de 2030, impulsada principalmente por las cargas de trabajo de inteligencia artificial. Para los equipos de sostenibilidad y ACV de marcas y fabricantes, esto tiene relevancia mucho más allá del sector tecnológico: la infraestructura digital forma parte de la cadena de valor del Alcance 3 de casi cualquier empresa, y los reguladores exigen cada vez con más firmeza que se mida, se divulgue y se reduzca. Este artículo explica de dónde proceden realmente las emisiones de carbono de los centros de datos, por qué el enfoque de medición convencional pasa por alto una parte significativa del impacto total, y cómo es en la práctica una metodología rigurosa basada en ACV.

Conclusiones Clave

  • Los centros de datos consumieron aproximadamente 415 TWh de electricidad en 2024, y se espera que esa demanda se duplique antes de 2030, alcanzando unos 945 TWh, impulsada en gran medida por las cargas de trabajo de IA.
  • La huella de carbono de los centros de datos tiene dos componentes diferenciados: las emisiones operativas procedentes de la electricidad y la refrigeración, y las emisiones incorporadas (fabricación de hardware) que sistemáticamente se notifican de forma insuficiente.
  • Las operaciones de los centros de datos representan solo alrededor del 24% de las emisiones totales del sector TI cuando se aplica una visión completa del ciclo de vida; el carbono incorporado en la fabricación de hardware supone un 16% adicional, mientras que la fabricación de dispositivos de usuario final constituye la mayor parte, con un 45%.
  • Las emisiones incorporadas del hardware se miden mediante análisis de ciclo de vida (ACV), calculadas en CO₂e a lo largo de la fabricación, el ensamblaje, el uso y la eliminación al fin de vida, según lo definido en ISO 14040, ISO 14044 y el GHG Protocol Product Life Cycle Standard.
  • Bajo la CSRD, la notificación del Alcance 3 es obligatoria para todas las empresas en el ámbito de aplicación donde las emisiones de la cadena de valor son materiales, regulada por la ESRS E1 sobre cambio climático, que exige la divulgación de emisiones indirectas tanto en actividades upstream como downstream.

De Dónde Vienen Realmente las Emisiones de los Centros de Datos

Cuando se pregunta a la mayoría de los equipos de sostenibilidad por la huella de carbono de los centros de datos, lo primero en lo que piensan es en las facturas de electricidad y en la Eficiencia en el Uso de la Energía (PUE, por sus siglas en inglés). No es un enfoque equivocado, pero capta bastante menos del cuadro completo de lo que suele asumirse.

La huella de carbono de un centro de datos tiene dos grandes componentes: las emisiones operativas derivadas de su funcionamiento diario (electricidad, refrigeración, energía de respaldo) y las emisiones del ciclo de vida o incorporadas procedentes de los materiales de construcción, los servidores, las baterías y la fabricación y sustitución de equipos. Las emisiones operativas son relativamente sencillas de medir y son las que acaparan la atención de la mayoría de los inventarios de GEI corporativos. Las emisiones incorporadas son otra cuestión.

Las métricas de energía operativa representan solo alrededor del 30% de las emisiones totales del sector TI. La mayor parte de las emisiones no proviene directamente de los centros de datos ni de la energía que consumen, sino de los dispositivos de usuario final que acceden a ellos, de las emisiones derivadas de la fabricación del hardware y de las ineficiencias del software.

Esto genera un punto ciego de medición significativo. Las emisiones incorporadas y las de los dispositivos se notifican como totales agregados desglosados por categoría contable (por ejemplo, bienes de capital o bienes y servicios adquiridos), pero no por tipo de producto. Cuánto corresponde a dispositivos de usuario final frente a infraestructura de centros de datos, o a portátiles de empleados frente a equipos de red, sigue siendo poco claro y, por tanto, no se optimiza.

El Problema del Carbono Incorporado en el Hardware

La fabricación de hardware es donde los números empiezan a resultar incómodos. En instalaciones que funcionan con electricidad de muy baja huella de carbono, las emisiones incorporadas de la fabricación adquieren una importancia proporcionalmente mayor. Una investigación publicada en Cell Reports Sustainability concluyó que cuando las emisiones operativas son casi nulas, la fabricación de hardware puede representar hasta el 40% del impacto total del ciclo de vida.

Para entender por qué el carbono incorporado importa tanto, conviene revisar los datos de ACV que Devera ha calculado para un portátil: una huella mediana de 215,10 kg CO₂e, con un rango de 157,88 a 286,70 kg CO₂e. La fase de uso contribuye un 38,3%, pero la extracción de materias primas y la fabricación de componentes suman juntas el 61,2% del total. Un solo portátil acumula el mismo carbono incorporado que recorrer unos 900 kilómetros en un coche de tamaño medio, antes de que el usuario lo encienda por primera vez. Ahora multiplica eso por los decenas de miles de servidores, tarjetas de red, GPUs y matrices de almacenamiento que hay dentro de un centro de datos hiperescala, cada uno sustituido en ciclos de tres a cinco años, y la magnitud del inventario de emisiones de fabricación queda clara.

La mayoría de los proveedores de nube ni comparten ni tienen en cuenta la vida útil de los servidores en sus informes públicos. Los servidores se suelen reemplazar cada tres a cinco años (más tiempo en centros de datos locales), lo que genera picos de emisiones incorporadas que raramente quedan reflejados en las cuentas de carbono operativo.

La misma lógica se aplica aún más arriba en la cadena. Estadísticas recientes muestran que los grandes modelos de lenguaje tienen emisiones de entrenamiento significativamente más elevadas: 588 toneladas de CO₂e para GPT-3, 5.184 toneladas para GPT-4 y 8.930 toneladas para Llama 3.1 (405B). Esas cifras no incluyen el carbono incorporado en las GPUs utilizadas en esos procesos de entrenamiento, lo que incrementa el total de forma considerable.

Emisiones Operativas: La Intensidad de Carbono de la Red Lo Es Todo

En el lado operativo, la intensidad de carbono de la red eléctrica local es la variable con mayor influencia. Se estima que los centros de datos contribuyen alrededor del 0,5% de las emisiones globales de CO₂ en la actualidad, pero estas emisiones pueden variar significativamente según la ubicación, ya que la intensidad de emisión de carbono de la electricidad difiere por región.

EE.UU. concentra la mayor cuota del consumo mundial de electricidad en centros de datos, con un 45% del uso global en 2024, seguido de China con un 25% y Europa con un 15%. Un centro de datos que opera íntegramente con electricidad procedente de una red dominada por el carbón puede tener una intensidad de carbono entre cinco y diez veces superior a la de una instalación que utiliza el mismo hardware pero se abastece de una red con alta penetración de renovables.

Un estudio reciente que analizó 2.132 centros de datos en funcionamiento en Estados Unidos entre septiembre de 2023 y agosto de 2024 concluyó que estas instalaciones representaron más del 4% del consumo total de electricidad del país, con más de la mitad de esa electricidad procedente de combustibles fósiles.

La AIE estima que las emisiones de los centros de datos alcanzarán el 1% de las emisiones globales de CO₂ para 2030 en su escenario central, o el 1,4% en un escenario de crecimiento más acelerado. Señala que este es uno de los pocos sectores donde las emisiones absolutas están destinadas a crecer, junto con el transporte por carretera y la aviación, mientras que la mayor parte de la economía probablemente se descarbonizará.

Cómo Aplicar la Metodología ACV a la Huella de Carbono de Centros de Datos

La brecha de medición descrita anteriormente es precisamente la razón por la que el análisis de ciclo de vida se ha convertido en la metodología de referencia para quienes desean entender en serio el impacto ambiental total de un centro de datos. ISO 14040/44 proporciona el marco para llevar a cabo un ACV creíble, definiendo los límites del sistema, los requisitos de calidad de los datos y las reglas de interpretación en todas las fases del ciclo de vida.

Google Cloud ha desarrollado un enfoque de ACV para evaluar las emisiones de carbono incorporadas asociadas a la cadena de suministro de su hardware de centros de datos, incluidos aceleradores de IA/ML, máquinas de cómputo, plataformas de almacenamiento y equipos de red, de acuerdo con los estándares internacionales de ACV ISO 14040/14044. De forma similar, AWS define las emisiones operativas como emisiones directas de Alcance 1 y emisiones de Alcance 2 relacionadas con la electricidad, mientras que las emisiones incorporadas (Alcance 3) representan el carbono indirecto a lo largo de la cadena de valor de los servicios en la nube, como la fabricación de servidores, dispositivos de almacenamiento, equipos de red y otro hardware. Estas emisiones incorporadas se miden mediante análisis de ciclo de vida, calculadas en CO₂e a lo largo de la fabricación, el ensamblaje, el uso y la eliminación al fin de vida, según lo definido en ISO 14040, ISO 14044 y el GHG Protocol Product Life Cycle Standard.

El valor de un ACV completo reside en el desglose por fases. Sin él, un equipo de sostenibilidad podría optimizar agresivamente el PUE (la relación entre la energía total de la instalación y la energía de los equipos informáticos) mientras ignora la señal mucho más relevante que se esconde en la adquisición y sustitución del hardware.

Los ACV pueden ayudar a los operadores a tomar decisiones más informadas durante el proceso de alcance y compra, además de proporcionar las métricas que contribuyen a la medición del consumo de energía a lo largo de la vida productiva de un centro de datos. La convergencia de las ambiciones net zero, la presión regulatoria, los requisitos de informes ESG y los factores de mercado ha convertido la notificación del carbono incorporado en una expectativa básica, no en un ejercicio opcional.

Para ilustrar de forma práctica cómo la atribución por fases cambia la toma de decisiones: el benchmark de Devera para un neumático de coche registra una mediana de 41,41 kg CO₂e, con el 65,0% del impacto en materias primas y solo el 6,2% en transporte. La consecuencia es que un fabricante que se centra principalmente en la optimización logística estaría mejorando una parte menor del problema mientras ignora el factor dominante. La misma lógica se aplica a los operadores de centros de datos que invierten fuertemente en certificados de energía renovable para la electricidad operativa, pero no contabilizan el carbono de las materias primas y la fabricación que está incorporado en su flota de servidores.

Límites del Sistema y Qué Incluir

Definir los límites del sistema es la primera decisión crítica en cualquier ACV de centros de datos. Un análisis de la cuna a la tumba bajo ISO 14067 abarcaría todo lo siguiente:

Fase del Ciclo de VidaFuentes de Emisión TípicasAlcance GHG Protocol
Fabricación de hardwareFabricación de chips, PCBs, extracción de tierras raras, ensamblaje de servidoresAlcance 3 (bienes de capital)
Construcción de instalacionesAcero estructural, hormigón, infraestructura de refrigeraciónAlcance 3 (bienes de capital)
Energía operativaElectricidad de la red para servidores y sistemas de refrigeraciónAlcance 2 (basado en mercado o localización)
Energía de respaldoGeneradores diésel, combustión de combustible in situAlcance 1
RefrigerantesFugas del sistema de refrigeración (HFCs)Alcance 1
Fin de vida del hardwareGestión de residuos electrónicos, vertedero, reciclajeAlcance 3 (tratamiento al fin de vida)

Las métricas clave para medir la sostenibilidad de los centros de datos incluyen la Eficiencia en el Uso de la Energía (PUE), la Eficiencia en el Uso del Agua (WUE) y la Eficiencia en el Uso del Carbono (CUE). El PUE mide la eficiencia energética del centro de datos, el WUE hace seguimiento del consumo de agua y el CUE evalúa las emisiones de carbono asociadas a las operaciones. Cada uno captura un aspecto diferente del cuadro completo, pero ninguno por sí solo es suficiente para un ACV completo.

El Factor IA: Por Qué la Huella de Carbono de los Centros de Datos se Acelera

En 2026 es imposible hablar de las emisiones de carbono de los centros de datos sin abordar la aceleración de la IA. La AIE describe la IA como “el factor más importante” en el crecimiento de la demanda de electricidad de los centros de datos. Actualmente, la IA ha sido responsable de entre el 5% y el 15% del consumo energético de los centros de datos en los últimos años, pero esta cifra podría aumentar al 35-50% para 2030.

La huella de carbono de los sistemas de IA por sí solos podría situarse entre 32,6 y 79,7 millones de toneladas de emisiones de CO₂ en 2025. Esas cifras conllevan rangos de incertidumbre significativos, precisamente porque la divulgación por parte de los operadores de centros de datos sigue siendo inconsistente e incompleta.

Un análisis de Goldman Sachs Research prevé que alrededor del 60% del aumento de la demanda de electricidad de los centros de datos se cubrirá quemando combustibles fósiles, incrementando las emisiones globales de carbono en aproximadamente 220 millones de toneladas. Para los equipos de sostenibilidad de marcas y fabricantes que informan sobre el Alcance 3, esto es una preocupación directa: los servicios de computación en la nube caen de lleno en las categorías de bienes y servicios adquiridos del GHG Protocol, y su trayectoria de emisiones va en la dirección equivocada.

Los compromisos net zero de los hiperescaladores se están distanciando cada vez más de las emisiones divulgadas: Google, Microsoft y Meta han reportado picos de emisiones en los últimos años a pesar de sus compras de energía renovable corporativa, porque el crecimiento supera el ritmo de la contratación de energía limpia.

Obligaciones de Cumplimiento y Reporte para Equipos de Sostenibilidad

Para las marcas y fabricantes dentro del ámbito regulatorio de la UE, la huella de carbono de los centros de datos no es una consideración voluntaria. Bajo la CSRD, la notificación del Alcance 3 es obligatoria para todas las empresas en el ámbito de aplicación donde las emisiones de la cadena de valor son materiales. Esto está regulado por la ESRS E1 sobre cambio climático, que exige a las empresas divulgar las emisiones indirectas tanto en actividades upstream como downstream.

Los servicios en la nube y el uso de centros de datos se enmarcan en la Categoría 1 del Alcance 3 del GHG Protocol (bienes y servicios adquiridos) o en la Categoría 2 (bienes de capital), dependiendo de si la empresa usa servicios gestionados o es propietaria de su propia infraestructura. Bajo la CSRD y el marco VSME, el consumo de energía digital debe divulgarse como parte de las emisiones de GEI del Alcance 2 o el Alcance 3, según si la empresa opera o externaliza su infraestructura.

La implicación práctica es clara: una marca de moda que gestiona su plataforma de e-commerce en un proveedor de nube, o un fabricante de cosméticos que usa software PLM basado en la nube, tiene una exposición material de Alcance 3 derivada de las operaciones de los centros de datos. El Alcance 3 representa típicamente entre el 70% y el 90% de la huella de carbono total de una empresa, y la infraestructura digital es una porción creciente de ese total. Para conocer más sobre cómo las marcas están abordando el reto de medir y divulgar su inventario completo de carbono, la presión para pasar de estimaciones generales a precisión a nivel de producto se está acelerando en todos los sectores.

Si bien los promedios de los centros de datos pueden ser puntos de partida útiles para evaluar el impacto ambiental, sigue existiendo una necesidad clara de una divulgación más granular. Es precisamente aquí donde las herramientas de ACV a nivel de producto, en lugar de las aproximaciones basadas en el gasto, comienzan a ofrecer una calidad de datos materialmente superior para los auditores de la CSRD.

Estrategias Prácticas para Reducir las Emisiones de Carbono de los Centros de Datos

Comprender la huella completa mediante ACV es el requisito previo para reducirla. Una vez que la atribución por fases es clara, las palancas de acción se vuelven más evidentes.

Energía operativa: El camino más directo para reducir las emisiones operativas es la descarbonización de la red eléctrica. Las fuentes de energía renovable como la solar, la eólica y la hidroeléctrica son alternativas más limpias a las redes dependientes de los combustibles fósiles. Cuando se aseguran mediante un contrato de compra de energía (PPA), también ofrecen estabilidad de costes a largo plazo, protegiendo a los centros de datos de la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles.

Mejorar el PUE tiene valor, pero no debe tratarse como la principal palanca de descarbonización. El PUE se calcula como la relación entre la energía total de la instalación y la energía de los equipos informáticos; un PUE más bajo implica un uso más eficiente de la energía. La mayoría de los centros de datos operan en torno a 1,55; las instalaciones optimizadas energéticamente apuntan a un PUE por debajo de 1,2. El margen de mejora del PUE es finito, mientras que la descarbonización de la red y la reducción del carbono incorporado tienen un potencial restante mucho mayor.

Carbono incorporado en el hardware: Las prácticas de economía circular, incluyendo la reutilización, la reparación y el reciclaje de equipos para extender los ciclos de vida del hardware, reducen los residuos electrónicos y el carbono incorporado generado por los ciclos de sustitución. Extender la vida útil de los servidores en tan solo un año adicional puede reducir el carbono incorporado anualizado por unidad de cómputo en un 20% o más.

Ubicación y temporización: Alojar cargas de trabajo de IA en regiones con alta penetración de energía renovable reduce la intensidad de carbono. Los sistemas de software también pueden diseñarse para ajustar las cargas de trabajo en función de la intensidad de carbono en tiempo real, ejecutando tareas cuando hay electricidad más limpia disponible.

Selección de proveedores y adquisición: Para las empresas que no son propietarias de su infraestructura de centros de datos, la elección del proveedor de nube es en sí misma una decisión de sostenibilidad material. Los criterios clave para evaluar a los proveedores incluyen si utilizan el 100% de energía renovable, si cuentan con certificación ISO 14001, si ofrecen servicios carbono neutral o carbon negative, y si publican informes de sostenibilidad con datos de emisiones divulgados.

Para comprender cómo las herramientas de ACV automatizadas están cambiando la velocidad y la calidad de este tipo de análisis de carbono a nivel de proveedor, la comparativa completa de software de ACV para 2026 cubre las diferencias metodológicas entre las principales plataformas.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la huella de carbono de un centro de datos y qué incluye? La huella de carbono de un centro de datos es el total de emisiones de gases de efecto invernadero, medidas en CO₂ equivalente, generadas a lo largo del ciclo de vida completo de un centro de datos. Esto incluye las emisiones operativas del consumo de electricidad y la refrigeración, las emisiones incorporadas de la fabricación del hardware y la construcción de instalaciones, las emisiones de Alcance 1 procedentes de la combustión de combustible in situ y las fugas de refrigerantes, y las emisiones al fin de vida derivadas de la eliminación de equipos. Una evaluación completa sigue la metodología ISO 14040/44 y abarca los tres alcances del GHG Protocol.

¿Cómo cambian las cargas de trabajo de IA el perfil de emisiones de carbono de un centro de datos? Las cargas de trabajo de IA son mucho más intensivas en energía que las tareas informáticas estándar, y requieren GPUs de alto rendimiento que consumen significativamente más energía por bastidor de servidores. Más allá de la electricidad operativa, los aceleradores de IA tienen mayor carbono incorporado por unidad debido a la complejidad de los procesos de fabricación de chips. Investigaciones publicadas en revistas científicas revisadas por pares estiman que los sistemas de IA por sí solos podrían generar entre 32,6 y 79,7 millones de toneladas de CO₂e en 2025, con una incertidumbre significativa dependiendo de la intensidad de carbono de la red y las tasas de divulgación de la fabricación de hardware.

¿Cómo exige la CSRD que las empresas notifiquen las emisiones de centros de datos y computación en la nube? Bajo el estándar ESRS E1 de la CSRD, las empresas en el ámbito de aplicación deben divulgar las emisiones de Alcance 3 en todas las categorías materiales de su cadena de valor. Los servicios de computación en la nube y los centros de datos generalmente se enmarcan en la Categoría 1 del GHG Protocol (bienes y servicios adquiridos) o en la Categoría 2 (bienes de capital). Esto significa que tanto la huella de energía operativa del uso de la nube como el carbono incorporado de cualquier infraestructura TI propia deben cuantificarse y notificarse con documentación de metodología auditable. Los requisitos de divulgación de GEI del Alcance 3 se han mantenido incluso en el marco ESRS simplificado por el Omnibus revisado.

¿Qué metodología deben usar los equipos de sostenibilidad para calcular las emisiones de carbono de sus centros de datos? El enfoque más creíble y preparado para auditoría sigue ISO 14040/44 para el análisis de ciclo de vida, combinado con ISO 14067 para la cuantificación de la huella de carbono a nivel de producto. Esto requiere definir un límite del sistema claro (generalmente de la cuna a la tumba para infraestructura propia, o de la cuna a la puerta para servicios en la nube), seleccionar factores de emisión apropiados de bases de datos como Ecoinvent o DEFRA, y aplicar un método de asignación consistente para el hardware compartido entre múltiples servicios o inquilinos. Los datos basados en actividad, como el consumo real de energía y las tasas de utilización de servidores, son preferibles a las aproximaciones basadas en el gasto para los propósitos de aseguramiento de la CSRD.


Para los equipos de sostenibilidad que necesitan números auditables y defendibles en lugar de aproximaciones basadas en el gasto, calcula la huella de carbono de tu producto con metodología ISO 14040/44 mapeada directamente a tu lista de materiales. Devera ofrece cobertura de ACV a nivel de producto para todo tu portfolio, con factores de emisión de Ecoinvent y DEFRA, y resultados estructurados para la divulgación bajo la CSRD y el GHG Protocol. Si estás evaluando si la plataforma se adapta a tus necesidades de reporte, consulta los precios para el tamaño de tu portfolio.